Educación popular en las empresas

El otro día mi jefe llegó con un juego muy extraño. Nos levantó a todos de nuestros puestos y nos hizo formar un círculo. Entonces comenzó a hacer juegos muy divertidos y muy raros. Teníamos que tocarnos, hacer confesiones y hasta bailar. La pasamos muy bien pero la verdad es que no sabíamos de qué iba aquello hasta que nos explicó.

Se trataba de técnicas de educación popular que mi jefe había aprendido en un taller. Y nada, quiso probarlas con nosotros a ver qué pasaba. Fue todo un éxito porque al final nos sentimos como un verdadero colectivo.