¿A quién no le gusta un poco de jamón ibérico?

Hace unos días oí a un cliente de un hotel explicar por qué él prefería el jamón ibérico al serrano. La pregunta me vino enseguida a la mente, ¿A quién no le gusta un poco de jamón ibérico? Y más si ha probado los que se ofrecen en lugares como el Reastaurante Casa Carmen.

Las principales características que distinguen los jamones ibéricos en su calidad derivan de la pureza de la raza de los animales, de la cría en régimen extensivo de libertad del cerdo ibérico en dehesas arboladas donde puedan moverse ampliamente y realizar ejercicio físico, de la alimentación que siga el cerdo en el período de montanera, y por último de la curación del jamón, que suele extenderse entre 8 y 36 meses, necesitando más tiempo de curación cuanto mayor sea el tamaño de la pieza y mayor cantidad de bellota haya ingerido el cerdo.

 

El jamón ibérico se distingue del resto por su textura, aroma y sabor singulares y distinguibles. La carne tiene sabor delicado, poco salado o dulce y de aroma agradable. Además de ser un ingrediente indispensables en tapas y fiambres que se encuentran en cualquier territorio español.